El fuego recorre las calles provocando la participación activa de los espectadores envueltos por el ritmo de la música original y las explosiones pirotécnicas. El espacio urbano se transforma y el público es engullido por la espiral festiva del fuego.
El centro de la Tierra está habitado por unos demonios condenados a mantener vivo el fuego del núcleo del Planeta. Viven encerrados con un calor sofocante. Al contrario de lo que se pueda pensar, estos demonios están castigados por tener un carácter benevolente. Son la vergüenza del infierno porque no tienen maldad con los humanos. Pero una cosa muy extraña ocurre en la superficie del planeta, los Jinetes del Apocalipsis van libres por pueblos y ciudades y están condenando a los humanos a morir por culpa de las guerras, las enfermedades, la contaminación y el hambre. Theos, el Dios Supremo, decide recurrir a los demonios del núcleo para capturar a los Jinetes y evitar que terminen con la humanidad entera.